primera semana de mamá
Maternidad y familia

Primera semana de mamá: mi experiencia

El viernes pasado cumplí mi primera semana de mamá. Había pasado mucho tiempo imaginando cómo sería el momento de tener a mi hija en brazos, pero la realidad fue bastante distinta a lo que yo había pensado.

Aviso de la llegada del bebé

Ya sabía desde algunas semanas atrás que la gordita no iba a poder nacer por parto natural porque no estaba bien posicionada. Sus últimos días en la panza los pasó sentadita, así que no quedaba otra que cesárea.

Por un lado, esto me tranquilizaba, porque sabía (o mejor dicho, pensaba) que no iba a tener que salir corriendo a la clínica en cualquier momento, sino que ya tenía día y hora establecidos: viernes 17 de agosto a las 8:00. Pero, por otro lado, muchos me decían que la recuperación no era tan rápida. Yo sabía que mi cuñada a los cuatro días de la cesárea estaba cocinando pizzas y pensaba: “No debe ser tan grave”.

La noche anterior al parto, ultimamos detalles con mi esposo y mi mamá: dejamos los bolsos preparados y a mano la ropa que íbamos a llevar puesta, los papeles, etc. Habíamos arreglado con un amigo para que nos llevara a la clínica para no tener que dejar nuestro auto en un estacionamiento. Con todo listo, pusimos nuestras alarmas a las 6:00 y nos acostamos.

A las 2:45 de la mañana sentí un dolor e inmediatamente sentí que había roto bolsa. Nunca me imaginé que me podría pasar eso, y menos estando tan cerca del parto programado. Me levanté, y desperté a todos con el aviso de que había que salir cuanto antes a la clínica. A los quince minutos estábamos yendo en remís al Sanatorio de la Trinidad Mitre.

Parto por cesárea

Una vez en la guardia del sanatorio, me atendieron una partera y una enfermera. Me hicieron monitoreo para controlar mis contracciones y los latidos del bebé y, como ya tenía dilatación, me prepararon para llevarme a la sala de preparto, donde continuaron con el monitoreo y con algunos trámites para el certificado de nacimiento del bebé.

En esa espera me acompañó no solo mi esposo sino también Santiago Benavides, con “No sé qué hacer”, canción de su último disco.

Pues vivir también es aprender que hay momentos de no saber… Y algunas noches al cielo ver y preguntarte: “¿Y ahora qué?”.

Cuando llegó mi obstetra, Rafael Gabelas (profesional que recomiendo mucho no solo por su experiencia, sino también por el cálido trato que tuvo siempre conmigo), me llevaron al quirófano y empezaron con la operación. Mi esposo pudo entrar una vez que yo estuve anestesiada y lista para que empezaran la cirugía.

No sé a qué hora exactamente empezó la operación. A mí el tiempo se me hacía eterno: estaba nerviosa, tenía frío y quería que ese momento terminara lo más rápido posible.

Pero en medio de los nervios, exactamente a las 7:00, llegó lo que por muchos meses habíamos estado esperando: Luz, con su llanto, nos anunciaba que ya éramos papás, y que los meses de espera y lo que fuera que tuviéramos que pasar, todo valía la pena.

Primeras horas con el bebé

Cuando llegué a mi habitación, no sentía las piernas por la anestesia, no podía hablar (para evitar dolores) y estaba exhausta por la operación y por no haber dormido prácticamente en toda la noche.

A los minutos llegó mi familia y después me trajeron a la bebé. Con todo ese cansancio acumulado y el malestar de la operación, empecé mi carrera de mamá.

Eso era algo que no tenía planeado. Pensaba que durante los primeros momentos con Luz yo iba a estar bien, descansada y feliz de tenerla en brazos. Feliz estaba, pero más que feliz estaba cansada. Necesitaba reponerme y sabía que ahora no había tiempo, porque a pesar de que mi esposo (a quien estoy infinitamente agradecida por su apoyo y compañía) se hacía cargo prácticamente de todo, la alimentación me correspondía únicamente a mí.

Sanatorio de la Trinidad Mitre

Tengo que destacar que en este sanatorio recibí de parte de todos los profesionales (o casi todos) un trato excelente, supercálido y amable (salvo una enfermera que, aunque en ningún momento me trató mal, su fuerte no era la amabilidad. Lamento que haya quedado en el recuerdo por su trato poco agradable). Además, las instalaciones son cómodas y el personal está atento a todos los detalles.

Vuelta a casa

Nos dieron el alta el día domingo. Volver a casa era algo que esperábamos y temíamos al mismo tiempo. Era caer en la realidad, alejarnos de la comodidad de tener a los médicos al alcance de un timbre y enfrentarnos al estar solos a cargo de una criatura.

Lo de hacer pizzas a los cuatro días no fue tan así en mi caso. Me llevó varios días recuperarme y por eso fue que no rechazamos ningún tipo de ayuda. La primera noche, mi suegra ofreció prepararnos la cena, y aceptamos alegremente. También aceptamos que nos ayudaran con la limpieza. El hecho de no poder dormir de corrido nos tenía a mi esposo y a mí bastante cansados. Además, en las pocas horas de sueño que teníamos, estábamos tan alertas al bebé que no llegábamos a relajarnos completamente.

Eso de no poder descansar bien por tantos días (sumado al dolor de la operación) fue una de las cosas que más me afectó, y mi forma de desahogarme siempre es a través del llanto. Durante la primera semana de mamá lloré básicamente por todo: por sueño, por dolor, por miedo, por estrés, por emoción… Pero eso se acomodó a medida que fueron pasando los días y que nos fuimos adaptando a la presencia de la nueva integrante.

Dios es detallista

Dios estuvo en todos los detalles, como siempre. Hay un pasaje que me gusta mucho, es el Salmo 16:6, que dice: “Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado“. Este pasaje lo escuché una vez de una persona realmente agradecida a Dios por la vida, alguien que no la pasó necesariamente bien, pero experimentó el amor de Dios y vio su mano en cada hecho de su vida. Así también yo. Tal vez en muchas áreas las cosas no hayan salido tan bien como esperaba, pero puedo ver la mano de Dios en mi vida, en mi familia. Todo tiene un sentido gracias a él, y su presencia hace que todo sea maravilloso. Como dice el Salmo 16:11: “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”.

Marisol

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4 Comentarios

  • Cecilia Poggi

    Que claro y real todo lo que escribiste Marisol; gracias por compartir tu experiencia; y mirada en esta nueva y hermosa etapa.

  • Luciana

    Hola chicas! Me acabo de enterar que estoy embarazada y estoy buscando obstetra por Galeno Azul alguna me podría recomendar alguno? Ya saque turno para mañana con Rafael Gabelas, pero quisiera saber que me recomiendan. Muchas gracias. Las leo

    • Marisol

      Hola, Luciana! Gracias por tu comentario. Espero que también tengas una buena experiencia con Gabelas. Leí que muchas mujeres recomendaban también a un doctor de apellido Poggi, pero no lo conozco. Tal vez podrías sacar un turno con él también a ver qué te parece. Saludos!

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