Maternidad y familia,  Organización

¡Le quemé la cacerola a mi suegra!

¡Qué alegría volver a escribir una entrada en Color Femenino! En estos últimos meses pasé por muchos cambios y el más importante de todos fue mudarme con mi esposo y mi hija temporalmente a la casa de mis suegros mientras construimos nuestra casa.

Este es un pequeño esfuerzo para poder poder acelerar el proceso de construcción, y sabemos que el esfuerzo no lo hacemos solo nosotros, sino también los padres de mi esposo, que de estar solos pasaron a tener en su casa a su hijo, a su nuera ¡y a una bebé!

Como la casa es chica, trajimos lo mínimo y necesario para poder estar cómodos: la cama, la cuna de Luz, algunos muebles chicos, nuestra ropa y no mucho más que eso… En la mudanza había llenado cajas y cajas de tuppers, ollas, vasos, platos, entre otros elementos de cocina, pero los dejamos archivados en otro lado porque acá no entraban.

En general soy cuidadosa con mis cosas, pero… un accidente le pasa a cualquiera, ¿no? Y eso me pasó la semana pasada, tratando de calentar una comida de Luz en una cacerola de mi suegra. Estaba hablando con mi esposo y haciéndola jugar a Luz y entre una cosa y otra ¡me olvidé por completo de que había puesto a calentar esa comida!

Cuando me acordé, después de un rato de que eso estuvo al fuego, fui a ver el desastre: un cacerola llena de pegote negro adherido completamente al fondo.

Ouch, pensé.

Enseguida me puse a intentar limpiarla. Primero, la dejé en remojo, con detergente y después le pasé una esponja de acero. Imposible despegar ese cascarón negro que se le había formado.

Cuando llegó mi suegra y vio cómo había dejado la cacerola… ¡Me dijo que no me preocupara! Que a todos alguna vez se nos había quemado algo, pero yo me sentía en la obligación de restaurarla.

La dejé más tiempo en remojo y tampoco funcionó. Así que, como toda ama de casa moderna, me puse a googlear.

Me encontré con un artículo que me recomendaba usar alguno de los siguientes productos: bicarbonato y vinagre, sal, cremor tártaro y alguno más que no recuerdo.

Tenía cremor tártaro que me había sobrado de una vez que preparé plastilina casera y que no pensaba usar por el momento, así que fui por esa opción. Según las instrucciones: tenía que volcar el polvo sobre lo quemado y agregarle un poquito de agua. Después, dejarlo en remojo toda la noche.

Lo dejé un par de horas, y sí, efectivamente (no sé por qué propiedad que tendrá el cremor tártaro), esa cáscara negra se había empezado a aflojar. Mientras estaba lavando esa cacerolita, me dijeron que también podía usar un producto mucho más barato y fácil de conseguir: Cif, el producto estrella en lo relacionado a la limpieza del hogar.

Limpié lo mejor que pude la cacerola, sacando los restos de cremor tártaro que habían quedado, y ahora sí la dejé toda la noche con Cif, para que terminara de despegarse.

Al día siguiente, limpié con esponja de acero de nuevo y ¡liiissstoo! Quedó así:

Mentiría si dijera que simplemente bastó con pasar la esponja para que quedara otra vez brillante (como esos videos donde sale todo a la perfección sin esfuerzo), pero estos productos me funcionaron bien y sí, los recomiendo.

¿Te pasó alguna vez algo parecido? ¿Cómo lo solucionaste? ¡Te leo en los comentarios!

¡Un abrazo grande!

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