Reflexiones

¿Existe el “felices para siempre”?

No hay nada que sorprenda tanto a las personas como el hecho de que yo esté casada. Cuando hablo de “mi esposo”, la primera pregunta que hacen es: “¿Cuántos años tenés?”. Y la segunda: “¿Y ya estás casada?”.

Nuestra historia

Octavio y yo nos conocimos en el 2012. A las pocas semanas de conocernos, nos dimos cuenta de que había interés de ambos lados. Cuando nos pusimos de novios, teníamos en claro que era con un propósito: formar una familia.¿Podíamos separarnos si las cosas no andaban bien? Por supuesto, pero, como sabíamos que una vez casados no habría vuelta atrás, nos tomamos muy en serio la etapa de noviazgo para conocernos y planificar un futuro juntos.

El 11 de abril del 2015, cuando yo tenía 22 años y él 23, dimos el “Sí” en el altar, y nos comprometimos a estar juntos hasta que la muerte nos separe.

Ambos somos cristianos y creemos que Dios (el creador de la familia), en su infinita sabiduría, es el único que nos puede decir cómo amar, y no importa lo que diga la gente: sus palabras no pierden vigencia.

Hoy en día hay muchas mentiras dando vueltas en la sociedad: que el amor no necesita papeles, que para saber si una persona es tu media naranja primero hay que probar la convivencia, que no hace falta casarse para tener relaciones sexuales, y otras tantas más. Todas se reducen a dos ideas principales: falta de amor y falta de compromiso. Suena fuerte, pero es así, y es por eso que hay tanto rechazo al matrimonio.

El verdadero amor

El creador de la familia, Dios, nos dice en su Palabra que “tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo” (1 Corintios 13:4-7). Todo lo que no cumpla con estas características no es amor, por más que aparente serlo.

Hoy quiero animarte a que no busques relaciones superficiales, efímeras, solo para no sentirte sola: mirá a largo plazo, soñá con esa familia que algún día podes formar. No te conformes con menos, no te rebajes a lo que te ofrece la sociedad. Creé en el amor para toda la vida, y sé sabia a la hora de elegir, buscá a alguien que te quiera de verdad, que te respete, que te trate como una princesa. Atrevete a ser distinta, a marcar la diferencia, a amar de verdad y a hacer realidad en tu vida el sueño del “felices por siempre”.

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Marisol ♡
Foto: Matías Barrenechea

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